

Empezamos con los grandes clásicos, nuestra primera Play Station, nuestro primer Nintendo, caras y cuerpos pixelados, escenarios planos y poca movilidad, y aun así estos simples juegos lograban meternos en sus increíbles historias y ni mencionar el gran terror y suspenso que nos hacían pasar dejándonos sin dormir toda la noche.
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